CURSO GRATIS TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN EN LA ADOLESCENCIA

Con este curso online gratis de Carpe Diem “Curso Trastornos de la alimentación en la adolescencia” aprenderá las herramientas idóneas para proporcionar una alimentación balanceada durante el importante proceso de la adolescencia

Realizar este curso online gratis es muy fácil:
1. Estúdiese el temario que aparece a continuación.
2. Envíenos el formulario del final del temario con su nombre, apellidos y email, y las respuestas a las preguntas de evaluación.
3. Cuando haga ésto, podrá descargarse el diploma que aparece al final de esta página y completarlo con sus datos personales.

TEMARIO

TEMA 1: Cambios Fisiológicos Y Su Repercusión Sobre La Nutrición
TEMA 2: Requerimientos Nutricionales
TEMA 3: Recomendaciones Para La Elaboración De La Dieta Durante La Adolescencia
TEMA 4: Problemas Nutricionales De Los Adolescentes

La adolescencia es aquel periodo de la vida que se inicia con la aparición de los caracteres sexuales secundarios y termina cuando cesa el crecimiento somático. A lo largo de estos años ocurre un elevado ritmo de crecimiento y fenómenos madurativos importantes, que afectan al tamaño, forma y composición del organismo. La adolescencia supone una etapa de la vida de alto riesgo nutricional. Una dieta desfavorable en estos años puede repercutir muy negativamente en el estado de salud futuro del sujeto.

TEMA 1: CAMBIOS FISIOLÓGICOS Y SU REPERCUSIÓN SOBRE LA NUTRICIÓN

Tres hechos tienen una influencia directa sobre el equilibrio nutritivo del adolescente: la aceleración del crecimiento en longitud y el aumento de la masa corporal (estirón puberal), la modificación de la composición del organismo y las variaciones individuales en la actividad física y en el comienzo de los cambios puberales.

El estirón puberal es un cambio brusco de la velocidad de crecimiento que muestra diferencias en uno y otro sexo, tanto en su cronología como en su intensidad. En las niñas es un acontecimiento precoz que se inicia casi al mismo tiempo que la aparición de los caracteres sexuales secundarios, mientras que en los varones comienza cuando ya está avanzada la pubertad. El estirón puberal determina casi el 20% de la talla final de un adulto. Sin embargo, la responsabilidad en la diferencia de talla entre uno y otro sexo es escasa (3-4,5 cm). Esto se debe, fundamentalmente, al comienzo más tardío del estirón puberal y al crecimiento más prolongado durante el período prepuberal en los varones, lo que hace que en el momento de iniciarse la aceleración de la adolescencia, los niños tengan ya una talla superior en 8 cm a la de las niñas.

Más importante aún que el crecimiento en longitud es el incremento de la masa corporal, que casi se duplica durante este período y, dado que los requerimientos nutritivos están estrechamente relacionados con el aumento de masa, el pico máximo de las necesidades nutritivas coincidirá con el momento de la máxima velocidad de crecimiento.

Además de los anteriores hechos hay que considerar los cambios en la composición del organismo durante la adolescencia, los cuales afectan sobre todo a la proporción de los tejidos libres de grasa y de la grasa. En efecto, comparando en su conjunto el crecimiento de la masa corporal libre de grasa (MLG) y el de la grasa se observa una diferencia muy ostensible entre ambos sexos. En los varones, el incremento de los tejidos no grasos, esqueleto y músculo principalmente, es mucho más importante. Según algunos estudios, entre los diez y veinte años, el varón aumenta su masa corporal de grasa de 27 a 63 kg (35 kg), mientras que el aumento en las chicas durante el mismo periodo es aproximadamente la mitad (18 kg), pasando de 25 a 43 kg.

Por el contrario, las chicas durante la adolescencia acumulan mayor cantidad de grasa, lo que hace que los varones tengan mayor proporción de MLG y un menor porcentaje de tejido adiposo, para una determinada talla, que las chicas. Si tenemos en cuenta que la MLG representa la parte metabólica activa y que algunos nutrientes, como el nitrógeno, calcio y hierro se encuentran sobre todo en la porción no grasa del organismo, las diferencias sexuales durante el brote de crecimiento puberal de la MLG van a tener una repercusión importante sobre los requerimientos nutricionales en la adolescencia, que van a ser muy superiores en los varones.

Otro dato a considerar durante la adolescencia y que influye en las necesidades nutricionales de la misma son las variaciones en la actividad física y en el comienzo del estirón puberal. El grado de actividad física varía en función del sexo y del momento en que se produce el estirón puberal. Existe la tendencia a calcular las necesidades nutricionales en función de la edad, lo que expone a errores por exceso, que nos conducen no sólo al acúmulo de grasa y obesidad, sino a un incremento excesivo de los tejidos no grasos en los adolescentes que maduran lentamente y alcanzan tardíamente el pico de crecimiento máximo.

Es necesario valorar, junto a la edad y el sexo, la edad biológica, que puede estimarse directamente a través de la maduración ósea y algunos marcadores bioquímicos, como la tasa de fosfatasa alcalina en suero, la excreción de hidroxiprolina y los cambios hormonales.

TEMA 2: REQUERIMIENTOS NUTRICIONALES

 Necesidades energéticas

Las necesidades calóricas durante la adolescencia son superiores a las de cualquier edad y, como ya hemos señalado, guardan estrecha relación con la velocidad de crecimiento y con la actividad física. Las diferencias entre uno y otro sexo, que se hacen ya evidentes al comienzo de la pubertad, se acentúan a lo largo de la adolescencia. Como orientación, las necesidades energéticas durante la adolescencia quedan reflejadas en la Tabla 1.

Necesidades de proteínas

El rápido crecimiento de la MLG durante el estirón puberal exige un elevado aporte proteico para la síntesis de nuevos tejidos y estructuras orgánicas. En la Tabla 2 se indican dichas necesidades proteicas.Entre los factores que influyen en las necesidades proteicas, además de la velocidad de crecimiento y el estado nutritivo previo, cabe destacar la calidad de la proteína y el aporte energético y de otros nutrientes. En una dieta equilibrada, que satisfaga los altos requerimientos de este periodo, es necesario que el 12-15% de las calorías procedan de las proteínas.

Necesidades de vitaminas

Algunas vitaminas hidrosolubles, como la tiamina, niacina y rivoflavina, cumplen importantes funciones en el metabolismo energético y por ello las recomendaciones sobre su ingestión se basan en la ingesta calórica. Además, las necesidades de tiamina aumentan con el consumo de grandes dosis de azúcares refinados.

Las necesidades de ácido fólico y vitamina B12 son también elevadas y el riesgo de carencia es alto en casos de dietas unilaterales, tales como los regímenes vegetarianos estrictos.

Los requerimientos en ácido ascórbico se ha señalado que son más elevados que en el niño de menor edad, pero no hay datos que prueben que las necesidades de vitamina C durante la adolescencia sean más altas.

Entre las vitaminas liposolubles, las necesidades de vitamina A aumentan considerablemente en los periodos de crecimiento acelerado. Aunque no se han observado carencias clínicas en los países desarrollados, cuando se hacen encuestas sobre la ingesta o determinaciones de los niveles séricas de esta vitamina, se observa que es una de las deficiencias subclínicas que se descubren más frecuentemente. No sucede igual con la vitamina D, cuyos requerimientos no guardan relación con el tamaño corporal. Las necesidades en las principales vitaminas durante la adolescencia quedan reflejadas en la Tabla 3.

Necesidades de minerales

Un aporte suficiente de minerales es importante para el correcto funcionamiento de numerosos sistemas enzimáticos y para permitir la expansión de los tejidos metabólicamente activos, que sufren un notable incremento durante la adolescencia. Actualmente no disponemos de datos seguros que indiquen con absoluta certeza la ingesta recomendada en numerosos oligoelementos en la adolescencia, de ahí las discrepancias observadas entre los distintos comités de expertos, ya que muchas de las recomendaciones se realizan extrapolando datos del adulto y del niño de menor edad, a los que se suman las necesidades estimadas para el crecimiento. En la Tabla 4 se recogen estos datos.

Se ha aceptado que las deficiencias en hierro durante la adolescencia son frecuentes. Las niñas, como consecuencia de las pérdidas menstruales, tienen tendencia a padecer anemia ferropénica o ferropenia con más frecuencia y necesitan un mayor aporte de hierro. No obstante, las diferencias son pequeñas ya que la volemia, y por consiguiente la cantidad de hemoglobina, está en relación directa con la MLG y ésta a su vez con la altura. El crecimiento más intenso de los varones durante el estirón puberal hace que inicialmente necesiten más hierro que las chicas, y solamente después de la menarquia los requerimientos en éstas son ligeramente más elevados.

Respecto al zinc este oligoelemento ha adquirido últimamente gran importancia desde que se conoce un síndrome de deficiencia de zinc en adolescentes varones, caracterizado por retraso del crecimiento, hipogonadismo y alteraciones del gusto. Es importante asegurar una ingesta mínima diaria de zinc (12-15 mg para los varones y mujeres respectivamente).

TEMA 3: RECOMENDACIONES PARA LA ELABORACIÓN DE LA DIETA DURANTE LA ADOLESCENCIA

Los principios que hay que considerar para establecer un régimen dietético adecuado en un adolescente son:

  1. El importante incremento de la MLG que casi se duplica durante el brote de crecimiento puberal, conlleva una elevación de las necesidades energéticas, proteicas y algunos micronutrientes, que superan a las de cualquier otra época de la vida.
  2. El exagerado anabolismo hace al adolescente muy sensible a las restricciones calóricas y a las carencias de proteínas, algunas vitaminas y oligoelementos.
  3. La importancia relativa de los tejidos metabólicamente activos (MLG) obliga a incrementar el aporte proteico, que debe representar aproximadamente del 12 al 15% de las calorías de la dieta y no debe ser inferior al 10%.
  4. El resto de las calorías debe ser aportado por los carbohidratos (50-55%) v las grasas (30-35%).
  5. Otros dato que influye decisivamente en las necesidades nutricionales es el domorfismo sexual. Los varones ganan peso con mayor rapidez y lo hacen a expensas, sobre todo, del aumento de la masa muscular y del esqueleto, mientras que las chicas tienen tendencia a acumular grasa. Esto obliga a individualizar el régimen, teniendo en cuenta no sólo la edad cronológica, sino el sexo, la talla, la velocidad de crecimiento y el estadio puberal.
  6. El comienzo del estirón puberal y el momento en que se alcanza el pico de la máxima velocidad de crecimiento sufre amplias variaciones individuales. Es importante valorar cuidadosamente este hecho para evitar sobrecargas calóricas en los casos de maduración lenta.
  7. Encontramos altos requerimientos en ciertos minerales como hierro y calcio. La forma más adecuada de cubrir estas necesidades es mediante una dieta variada que incluya al menos 500 ml de leche o derivados y en la que el 20-25% de las calorías procedan de alimentos animales.
  8. El zinc es indispensable para el crecimiento y la maduración sexual. Dietas pobres en proteínas de origen animal difícilmente cubren las necesidades diarias, estimadas en 15 mg. Los adolescentes que realizan dietas vegetarianas están expuestos a carencias de zinc, por lo que es aconsejable incorporar a la dieta alimentos ricos en este mineral, tales como: cacahuetes, granos enteros de cereales y quesos.
  9. Los requerimientos vitamínicos son altos, especialmente del complejo B que guardan relación con el gasto energético. Para evitar déficit en vitaminas lo mejor es que el adolescente haga dietas variadas, de forma que todos los días consuma raciones de los cuatro grupos principales de alimentos: carnes, leche y derivados, cereales y legumbres, frutas, verduras y hortalizas. Si eso no ocurriera estaría indicado suplementar la dieta con preparados vitamínicos sintéticos.

TEMA 4: PROBLEMAS NUTRICIONALES DE LOS ADOLESCENTES

Ciertas circunstancias favorecen el que durante la adolescencia surjan trastornos nutricionales: mayor autonomía para elegir el tipo de alimentos, la influencia de determinados hábitos alimenticios y la tendencia a rechazar las normas tradicionales son factores que hacen difícil, en ocasiones, cubrir las necesidades de energía o de determinados nutrientes. Los principales cuadros de alteración de la nutrición durante este período son los que se recogen en la Tabla 5.

Una de las formas más prevalentes de alteraciones en los patrones alimentarios en los adolescentes es el hecho de que no guardan unos horarios fijos a la hora de alimentarse. Por ejemplo, la tendencia a no desayunar, tomar a lo largo del día refrescos, helados u otro tipo de alimentos de escaso valor nutricional. Esto no tiene interés siempre que la ingestión sea equilibrada y con suficiente valor calórico.

Respecto al abuso de las comidas de preparación rápida (fast food), tendríamos que decir que este tipo de alimentos son muy ricos en grasas saturadas, de forma que favorecen el desarrollo de la arterosclerosis. No olvidemos que este tipo de alimentos poseen un elevado valor calórico, una adecuada proporción de proteínas de buena calidad y un exceso de grasa. En cambio, el contenido en algunos nutrientes esenciales, hierro, calcio, vitamina A y C y fibra es escaso, y suelen tener un exceso de sodio. Sería recomendable que la ingesta de este tipo de alimentos no supere las dos o tres ingestas a la semana, aunque siempre hay que valorar individualmente al adolescente.

Algunos adolescentes, sobre todo los fines de semana, ingieren cantidades variables de alcohol, que aporta calorías vacías y tiene efectos nocivos sobre el apetito, el aparato digestivo y el sistema nervioso. La ingestión excesiva de alcohol determina una reducción de la ingesta de alimentos y modificaciones de la biodisponibilidad de determinados nutrientes, debidas a cambios en la absorción, metabolismo y excreción de algunos minerales y vitaminas.

El vegetarianismo es un término equívoco, que se utiliza para designar hábitos alimentarios muy distintos que van desde situaciones en las cuales únicamente se restringe la ingesta de carne, pero se ingiere leche y huevos (dieta lacto-ovovegetariana), hasta formas de alimentación mucho más restrictivas, como la de los veganos, que no toman absolutamente nada más que alimentos vegetales. La repercusión de una u otra forma son diferentes. En el primer caso, el único problema es que la densidad del alimento es escasa y puede ser insuficiente para cubrir los requerimientos energéticos. Por el contrario, en las dietas más extremas es frecuente la carencia de algunos aminoácidos esenciales, vitaminas: D, B2 y B12 y minerales: calcio, fósforo, magnesio, zinc y cobre; no sólo por el contenido escaso de alguno de ellos en los vegetales sino por el efecto de arrastre y disminución de la biodisponibilidad originado por el exceso de fibra. Estos adolescentes que realizan dietas vegetarianas habría que aconsejarles a que realicen comidas frecuentes y aumentar la densidad energética de estas comidas con miel, frutos ricos en calorías, minerales y vitaminas (aguacate, nueces), mermeladas y compotas. Para completar un adecuado aporte proteico deben combinar los cereales con las legumbres o con leche y derivados lácteos para evitar carencias en aminoácidos esenciales. Para cubrir los requerimientos minerales y de algunas vitaminas es preciso incluir alimentos ricos en calcio, hierro, zinc, riboflavina, vitamina D y vitamina B12 o suplementos de minerales y vitaminas.

Otros trastornos alimentarios están tomando en la actualidad una prevalencia preocupante, tal es el caso de las alteraciones de la conducta alimentaria, tal es el caso de la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa. No vamos a entrar a comentar estos cuadros pues sería excesivamente extenso, pero tan sólo indicar que estos cuadros de origen multifactorial acontecen en una sociedad hedonista, donde el aspecto físico supera los valores morales y éticos del sujeto y donde los adolescentes, fundamentalmente chicas, recurren a dietas restrictivas que en muchas ocasiones ponen en peligro su vida.

Otro problema nutricional de especial prevalencia en la actualidad es la obesidad exógena o nutricional. Según los estudios se considera que la prevalencia de la obesidad entre los adolescentes españoles oscila entre el 10-15%. Tener en cuenta que una proporción muy elevada de estos obesos seguirán siéndolo en la edad adulta. La prevención de esta malnutrición consiste en hacer dietas equilibradas no hipercalóricas y la realización regular de ejercicio físico.

En ciertas ocasiones los requerimientos nutricionales del adolescente aumentan, tal es caso del embarazo en la adolescente o aquellos jóvenes que realizan deporte de forma intensiva. En el caso del embarazo, debemos considerar que este hecho supone una situación de riesgo nutricional, ya que el crecimiento longitudinal no suele finalizar hasta cuatro años después de la menarquía, y durante este período la gestación supone una sobrecarga, al añadir a los elevados requerimientos para su propio crecimiento las necesidades energéticas y de nutrientes esenciales necesarios para el crecimiento fetal. Esto explica que el 10% de los neonatos de madres adolescentes sean de bajo peso, proporción que aumenta si la madre tiene una edad ginecológica (edad cronológica menos edad de la menarquia) inferior a dos años en el momento de la concepción. Tanto los requerimientos de energía como de proteínas, minerales y vitaminas de la gestante adolescente son superiores a los de la embarazada de edad superior a los veinte años. Por eso, además del control de la gestación, es obligado adecuar la dieta a las necesidades aumentadas de calorías, proteínas y nutrientes esenciales, dado que es muy difícil cubrir solamente con la dieta todos los requerimientos, es necesario complementaría con un suplemento de vitaminas y minerales.

Por último una situación en la que pueden aumentar las necesidades nutricionales son los adolescentes que realizan ejercicio físico intenso y de forma regular. En general la dieta de este tipo de adolescentes debe aumentar su contenido calórico. La proporción de carbohidratos debe ser mayor (60-65%), disminuyendo algo las grasas (25%) y dando unos aportes proteicos ligeramente superiores (1,8 a 2 g de proteínas/kg/día) para preservar la masa muscular. Las vitaminas y minerales deben cubrir las necesidades aumentadas como consecuencia del mayor consumo energético. La distribución de las comidas debe ajustarse al programa de actividades físicas.

Preguntas de EVALUACIÓN de Curso de Alimentación Y Problemas Nutricionales Durante La Adolescencia Gratis

  1. El estirón puberal se da antes en los niños que en las niñas.
    • Verdadero
    • Falso
  2. Los requerimientos nutritivos están estrechamente relacionados con el aumento de la masa corporal.
    • Verdadero
    • Falso
  3. Durante la adolescencia los varones tienen una mayor proporción de masa corporal libre de grasa.
    • Verdadero
    • Falso
  4. Las necesidades calóricas no guardan relación con la velocidad de crecimiento.
    • Verdadero
    • Falso
  5. Los niños de 15 años necesitan un aporte proteico mayor que las niñas.
    • Verdadero
    • Falso
  6. Las necesidades de tiamina aumentan con el consumo de grandes dosis de azúcares refinados.
    • Verdadero
    • Falso
  7. Las necesidades de vitamina D guardan relación con el tamaño corporal.
    • Verdadero
    • Falso
  8. Las deficiencias en hierro durante la adolescencia son frecuentes.
    • Verdadero
    • Falso
  9. El alcohol tiene efectos nocivos sobre el apetito, el aparato digestivo y el sistema nervioso.
    • Verdadero
    • Falso
  10. En una gestante adolescente los requerimientos de energía, proteínas, minerales y vitaminas son superiores a los de una embarazada de edad superior a los veinte años.
    • Verdadero
    • Falso

Descargue su diploma en el siguiente enlace Diploma_curso_gratis_trastornos_alimentación

Si además de este curso online gratis, necesita diplomas con reconocimiento oficial para presentarlo como méritos para ofertas de empleo, avalados por Formación Carpe Diem, que certifiquen los conocimientos adquiridos, amplíen formación y complementen su Curriculum Vitae, puede realizar los siguientes cursos:

Intervención en los trastornos de la alimentación
Planificación de menús y dietas especiales
Dietética y nutrición
Coaching Nutricional
Experto Universitario en Nutrición y Dietética
Alimentación, nutrición y dietética
TRASTORNOS SEXUALES + TRASTORNOS ALIMENTACIÓN Pack

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *