Cómo enseñar a estudiar a los niños desde infantil

Lo más importante es que los padres tengan claro cuál es la finalidad qué deben inculcarle a sus hijos ante las tareas o acudir al colegio: debemos hacer ver a nuestros hijos que aprender es divertido, y es muy positivo para nosotros mismos saber cada día más cosas; por tanto debemos centrarnos en la finalidad del aprendizaje dándole un toque de ilusión y satisfacción a cada concepto aprendido. No podemos unir las tareas o el estudio a un concepto negativo o de obligación, sino todo lo contrario, debemos unirlo a momento de superación y consecución de objetivos.

Recuerda, que el aprendizaje se produce cuando el niño ve y comprueba que es verdad lo que se le está diciendo, por lo tanto predica con el ejemplo y demuéstrale que te gusta aprender cosas y que es muy positiva la recompensa obtenida.

Se debe de comenzar en una disciplina del estudio desde muy pequeñitos, que los niños se acostumbren a dedicar un tiempo a estar sentados frente a una actividad. Esta actividad podemos plantearla como un juego, para que los niños capten rápidamente que aprender y estudiar es otro tipo de juego y diversión. Esto se consigue planteando retos, entusiasmo, ilusión y sorpresa positiva ante el logro obtenido, ante cada actividad.

Teniendo claras las pautas anteriores, podemos tener en cuenta las siguientes premisas:

Misma hora y mismo lugar

Es recomendable ir creando el hábito de estudio/aprendizaje siempre a la misma hora. Conseguir que el niño siga la misma rutina todas las tardes, aproximadamente a la misma hora.

Hacer que el niño tenga una rutina todas las tardes: merendar, jugar, y a una hora en concreto ponerse a estudiar, estableciéndose como un tipo de juego más.

El lugar de estudio debe ser un sitio cómodo, tranquilo y bien iluminado.

Todos los días

Si al principio cuesta, se puede poner un Sistema de premios por objetivos conseguidos, es decir, al principio podemos dedicar un rato todos los días para leer un cuento, hacer un dibujo, recortar,… y si nos ha sobrado tiempo podremos jugar, ver televisión…

Al principio cuando el niño es pequeño se empieza con un rato pero conforme el niño va creciendo, 7-8 años, se podrá ir aumentando, una hora es suficiente.

No podemos acostumbrar al niño a hacer sólo los deberes que traen de clase, hay que repasar o estudiar un poco todos los días. De esta manera, el niño que atiende en clase, lo estudia en casa, lo aprende, hace ejercicios, lo corrige en clase, el día del control ya se tiene aprendida la lección.

Parar entre actividad y actividad

No se trata de agobiar al niño con el estudio y las tareas en casa, sino todo lo contrario, debe relacionarse este momento como algo productivo que produce satisfacción tras su realización.

Cuando son pequeños es necesario dejar una pausa entre actividad y actividad, un pequeño descanso, pero sin distracciones.

Cuanto más temprano mejor

Es importante estudiar cuanto más temprano mejor.

Conforme va pasando la tarde los niños están más cansados, y esto hace que presten menos atención y se distraigan más a menudo.

La luz solar es la mejor, este es otro motivo por el que estudiar temprano. Si tiene que estudiar de noche o en invierno que anochece pronto, debemos poner luz artificial indirecta, es decir, que la lámpara no enfoque directamente al libro para evitar reflejos.

Comenzar por lo más difícil y acabar por lo fácil

Al principio es cuando el niño presta más atención y está menos cansado, es el mejor momento para tratar las actividades más costosas y dejar para el final las que le resulta más sencillas de hacer.

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